Un bosque de caoba, cenizaro y cedro amargo,
una selva entera presente en sus ojos color café,
pero él sin estar satisfecho con su ecosistema,
miraba para arriba de las copas de los árboles,
el cielo era lo que anhelaba,
"como mi padre" decía
"quiero los ojos azules como él".
Pues llegó el día,
cuando por fin se atrevió
a preguntar como hacía,
para tener los ojos como el río.
"Comiendo cebolla" su padre le dijo
Y no hubo día en que aquel niño,
no comiera cebolla con un espejo a la par.
No le importaba si a los ojos le picara,
crudas, cocinadas, de cualquier forma preparadas.
Hasta que un día ya derrotado
y perdida la esperanza,
comprendió y aceptó su verdad,
tenía los ojos cafés y eso no iba a cambiar.
Ahora entre risas cuenta su historia,
mientras saca la cebolla de la hamburguesa y de su memoria...
Dedicado a V.
1 comentario:
Mis ojos son verdes y los de mi padre son café. Eso significa otra cosa.
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