viernes, mayo 26, 2006

Ella no podía evitar observarlo.
Estudiar cada gesto,
medir cada arruga.
Disfrutaba verlo,
tanto como lo hace un cazador con su presa.
Callada, lejana, con sutilies movimientos
se acercaba,
sólo quería verlo, olerlo, sentirlo.
Y cada vez tenía más ganas de entrar a su psiquis,
succionar un poco de su esencia,
formar parte de su vida.
Quería llegar a ese punto de confianza,
donde se puede preguntar,
"¿A dónde vas?"

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